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viernes, 19 de abril de 2013

Escribiendo mi vida


En las vacaciones viaje a ver a mamá después de muchos meses, me dio mucha alegría verla, me cocinó la barbacoa que tanto me gusta, nos pusimos a conversar de todo el tiempo que no nos habíamos visto hasta que en un momento la conversación se tornó extraña
-¿Ya tienes novia?
-No mamá
-Ya tienes edad para tener una
-Pero que dice mamá, aún soy muy joven
-Que joven ni nada, ¿Cuándo piensas darme un nieto?  Estoy cada día más vieja, no creo vivir por mucho tiempo más
-¡Mamá! No diga eso, sabe que no me gusta que hable así
-Es la verdad… de hecho hay algo de lo que te quería hablar hace algún tiempo a pesar de que lo vine postergando ya es irremediable… tu padre que Dios lo tenga en la gloria, cuando tú eras aún un pequeño… fijó tu compromiso con unos parientes lejanos
-¿PERO QUÉ DICE? ¡Como nunca me comentó o me dijo algo como eso!
-Bueno, nunca lo consideré seriamente y visto como no tienes novia, no creo que haya problema, de hecho ella vendrá en una semana para formalizar la unión
-Pero…
-Sin peros, soy tu madre y a mí me obedeces, yo te crie, no me desaires ahora
Y así sin más conocí a la persona que en teoría se convertiría en mi futura esposa, su nombre es Lorraine Simpson, era de la ciudad de Massachussets, una mujer con todos los modales, una señorita con todas las palabras, sin embargo no hablaba mucho al igual que yo, capaz que se sentía intimidada y más al recibir la noticia como yo de un día para el otro que tenía un prometido con el que debía casarse, la verdad no podía creer como es que en estos tiempos existía esa clase de arreglos entre familia, no es que estuviese totalmente en contra pero creo que a la persona que escogerás para el resto de tu vida debe nacer de uno mismo y no que otros te estén obligando. Ahora que lo pienso hasta ese momento  nunca me había gustado alguien o me había sentido atraído inclusive al conocer a mi prometida, al parecer esa persona destinada para mi aún no había llegado.
Una noche, la vi sentada en el patio por él que me acerque y le pregunté:
-¿Molesto?
-¡Oh! Me sorprendió, estaba distraída. Usted no molesta
-No me trates de usted llámame Bert.
-Oh no, sería un descaro de mi parte pretender llamarlo tan libertinamente
-Nada de eso, hazme caso
-…
-No te preocupes, todo estará bien
-Está bien… como tú digas Bert
Nos pasamos hablando durante toda la noche, aparte de mamá era con la primera mujer que hablaba tan fluidamente, realmente me sorprendió, fue como si nos conociéramos desde siempre, ella era 2 años menor que yo, de hecho acababa de terminar la escuela y me dijo algo que realmente me sorprendió… ella desde siempre había sabido de mi, mis padres realmente le habían hablado de mi y estaba de acuerdo con lo del compromiso, eso me dejo realmente sorprendido pero ya era el tiempo de regresarme, las vacaciones estaban apunto de terminar.
¿Qué sería de la vida de Jerry?, en este último tiempo no he sabido nada de él, seguramente andará de parranda en parranda, realmente lo extraño, extraño divertirme con mi amigo.
Llegue a las 8:00 p.m muy cansado, después del viaje y cuando entre sorpresivamente estaba Jerry durmiendo, vivíamos juntos en un departamento, donde nos dividíamos las cuentas pero él generalmente se la pasaba afuera con alguna mujer, trate de no hacer ruido sin embargo él se despertó a lo que yo alegremente quise saludarlo pero para mi sorpresa él me dijo en tono agrio.
-¿Dónde estuviste todo este tiempo?
-Te lo dije, me fui a casa de mi madre
-Nunca me lo dijiste, no mientas
-¡Te lo dije! El día que entregue el trabajo, tú estabas borracho como siempre
-…
-Lo siento. Te extrañe todo este tiempo
Lo que llamó profundamente mi atención fue el ver como su rostro se había transformado, sus ojos de una profunda furia habían pasado a ser de la más intensa melancolía…
-No hables así, si alguien te escucha podrían malinterpretarlo
-Me gustas ¿qué tiene de malo decirlo?
-Sabes definitivamente que si hablas así alguien podría malinterpretarlo
Sin darme tiempo a que le responda se levantó rápidamente de  la cama y salió de la habitación dando un portazo, me sentí realmente mal, después de todo tal vez era mi culpa, no pude esperar que él estuviera sobrio y así sin más me marche aunque le deje dinero, supongo que no debe haber sido el suficiente.

domingo, 14 de abril de 2013

Escribiendo mi vida


Mira a ese niño parece tonto, no te juntes con él. ¡Adalbert, Adalbert que nombre horrible!, eres un idiota, no te juntes con él, mira a ese niño parece tonto…
Hacía tanto tiempo que no tenía ese sueño sobre la escuela, todo esto que se podría considerar como un trauma se debe a que yo tenía un compañero recuerdo que su nombre era James Morgan que siempre solía molestarme, fue mi compañero desde el primer grado hasta el día de la graduación, todos hacían lo que él decía, era el bribón de la clase por esa razón creo que nunca tuve amigos aunque debo admitir que yo no era muy sociable.

Capítulo 1
Les contare mi historia, simplemente lo hago no por el afán de que sientan pena ni siquiera se si podrán entenderme… bueno, realmente no tengo un por que.
Me llamo Adalbert Kant, nací en un pueblo tranquilo a las afueras de Texas, soy hijo único y mis padres me tuvieron de grande por lo que yo, cuando tenía 8 años sufrí la partida de mi padre por lo que no tengo muchos recuerdos pero los atesoro en lo más profundo de mi corazón, mi madre aún sigue viva a pesar de su fuerte carácter es una mujer muy dulce, de esas personas que pueden ganarse el cariño de alguien muy fácilmente, ella se quedó en ese pueblo negándose a venir a la gran ciudad como lo hice yo y cada tanto regreso a visitarla.
Fui a un colegio privado católico igual nunca le tome mucha importancia. Siempre ame los libros, mis preferidos eran los cómics japoneses hasta el punto que llegue a obsesionarme con la cultura japonesa, amaba ir a la escuela porque ahí te hacen leer muchos libros, aunque en su mayoría era para nuestro aprendizaje pero no me importaba ni me quejaba, como lo mencione anteriormente durante mi período en la escuela como todos (al menos eso creo) tuve ese compañero bribón, que molestaba, que nunca hacía la tarea y el que le sacaba varias canas a la maestra. Se dedicaba a molestar a todos pero parece que su punto fuerte era yo. Me molestaba todo el tiempo, haciéndome todo tipo de bromas, me sacaba el almuerzo, me quitaba el dinero hasta en los días lluviosos solía ponerme el pie, recuerdo cierto día:
-¡Hey tú!, ven al patio que quiero mostrarte algo
- ¿A mí?
-¡Si!, ¿a quién más? Te espero en 10 minutos
¿Qué es lo que querrá? Me pregunto, ni modo, para saberlo tendré que ir. Pero está lloviendo ¿cómo pretende que salga afuera?
Esa vez recuerdo que me engañó, yo fui a la puerta del patio y apareció detrás de mí y me empujó por lo que pude sentir como mi cara golpeaba en el suelo cuando me quise levantar el había cerrado la puerta y no tenía manera de entrar, del otro lado podía sentir sus risas, intente entrar pero pasó un rato largo hasta que pude por lo que me gane un reto de la maestra por estar jugando afuera en la lluvia y como si eso fuese poco pillé un resfriado.  Nunca le hice nada, ni siquiera le respondía cuando se burlaba de mi porque mi madre me había enseñado que siempre debía poner la otra mejilla y las peleas era el idioma de los necios.
Nací con un corazón débil razón por la cual nunca pude practicar ningún deporte por lo que veía desde lejos como los demás niños jugaban a la pelota, nunca me invitaban, siempre pasaban de mi por lo que crecí siendo una burla de los demás ya que era solitario y un niño muy mimado.
Me gradué de la escuela con honores, siempre fui el mejor de mi clase ya que amaba leer libros, gracias a eso recibí una beca ¡fui tan feliz! después de eso me vine a vivir a New York, fue muy duro y difícil dejar a mamá allá sola pero como ella dijo un hombre debe forjar su destino así que sin más me vine para la gran ciudad, el mundo de las posibilidades, me aplique en la universidad para ser profesor en literatura, yo amaba leer los libros así que quería transmitirle a los niños la misma pasión.
Cursaba mi 2do año en la universidad, hasta que conocí a mi primer amigo, el amigo que siempre quise tener, al que siempre quise contarle mis cosas, mis secretos y compartir con él cientos de momentos, su nombre es Jerry McFly.
Lo conocí porque debíamos hacer un trabajo en grupo, yo no tenía con quien hacerlo, todos habían encontrado su lugar  y yo quede solo entonces se me acercó y me pregunto
-¿Estás solo?
-Sí
 -Genial, desde ahora seremos un grupo y nos haremos amigos, ¿Cómo te llamas?
-Kant Adalbert
-Muy bien Bert, llámame Jerry

Desde ese momento quede tan maravillado, no podía creer que al fin pudiese tener un amigo, desde ese día empezamos a pasar todos los días juntos, me divertía tanto con él, era muy gracioso, sabía como hacer reír a la gente y tenía muchos amigos, es decir, todo lo contrario a mi. Como si fuese poco, era bien parecido, tenía ojos azules como el cielo, piel blanca como el algodón y era alto, no tenía músculos, más bien era flaco.
Los problemas comenzaron cuando tuvimos que hacer el trabajo de investigación, habíamos perdido mucho tiempo divirtiéndonos, me sorprendí al ver como a su lado se pasaba el tiempo volando pero no podíamos seguir perdiendo el tiempo aunque  al parecer a Jerry no le importaba se la pasaba bebiendo noche tras noche, entre mujeres y sexo. Como no estaba acostumbrado a las peleas simplemente a pesar de que eso mucho no me gustaba me quede callado y finalmente lo hice solo aunque lo entregue como si lo hubiésemos hecho juntos.
Una vez más el período de clases había terminado y para mi sorpresa Jerry obtuvo notas muy altas promocionándolas a todas las materias, recuerdo que me pregunte donde y cuando estudiaba él porque yo me había esforzado durante mucho tiempo para conseguir las notas que debía tener y él al parecer las había obtenido sin ningún tipo de esfuerzo.

-Continuará-